martes, 28 de abril de 2009

Tan lejos estamos de una buena democracia?

Tan Lejos, Tan Cerca

Hace pocos días se promulgo la Reforma constitucional que consagra un sistema electoral con inscripción automática y voto voluntario. Su incorporación constitucional es un triunfo simbólico para muchos que creemos que nuestra democracia y la política requieren urgente abrir sus ventanas y oxigenarse con gente nueva e ideas innovadoras. Incorporar a tres millones nuevos electores obliga la política a ser creativa, atractiva y convocante para aquellos a quienes quiere invitar a votar. Un modelo que mejora los incentivos para concurrir a votar, que no excluye a nadie de la posibilidad de elegir y que obliga a todos a ser competitivos es el modelo de democracia que soñamos para una sociedad moderna. Está reforma constitucional nos acerca un pequeño paso en este objetivo. Votar libre, es poder optar por quién queremos votar o no votar e incluso decidir cuando queremos votar. Votar libre es obligar a que la política vuelva a representarnos más allá de nuestra edad, más allá de lo que las opciones existentes. Votar libre es tener una democracia en que todos compiten por tener la mejor oferta de futuro para Chile y sus habitantes.

Hace algunos días ingreso la ley Orgánica (con urgencia simple) que establece los procedimientos para hacer realidad la inscripción automática y voto voluntario. Establece mecanismos bastante asertivos para establecer un sistema de inscripción transparente y confiable: los nuevos electores se incorporaran en el último domicilio consignado ante el registro civil, se abre un plazo para modificar este domicilio, se establecen mesas mixtas y se establece un buen sistema de publicidad y reclamación de este proceso. Además se crea un eficiente sistema de control a través del las juntas de actualización y auditorias externas para el funcionamiento del sistema.

Lamentablemente todo indica que estas modificaciones no estarán vigentes el corto plazo. Las dudas de algunos, mas la desconfianza, calculos y parsimonia de muchos ha hecho casi imposible que este sistema (IAVV) se aplique para la elección parlamentaría-presidencial de este año. Todo indica que los plazos no dan, ni están en el horizonte de los incumbentes de la próxima elección apurarlos. Nosotros no perdemos la esperanza ni dejamos de tratar de convencer a todos de que está es una tremenda oportunidad para la sanidad de nuestra democracia. No debemos perder el sentido de la urgencia.

Sin embargo la elección la próxima elección se acerca a pasos agigantados y nos asusta pensar que otra vez tres millones de personas serán actores de reparto de ella. Debemos desde ahora movilizar todas nuestras voluntades para que el mayor número de chilenos se inscriba para la próxima elección y dar el primer paso para hacer más competitivo el sistema. El gobierno envío un proyecto de ley que facilita la inscripción en los registros electorales. Hacemos un llamado a todos para que se apruebe a la brevedad.
El mensaje para todos debe ser claro. Nuestra constitución ya consagra la inscripción automática Voto voluntario en sus artículos. Si somos consecuentes y entendemos su real relevancia debemos volcar nuestras fuerzas a engrosar nuestro padrón electoral desde está elección. En está campaña no deben existir mezquindades políticas ni obscenos cálculos personales. Más inscritos es más democracia y mayor representación de los elegidos. Acerquemos los registros a los jóvenes, a sus lugares de encuentro y diseñemos campañas atractivas para convencerlos. El desafío de mejorar la participación y termina con la segregación etárea que marca nuestro padrón es una tarea urgente que empieza ahora. Mejorar nuestra democracia mediante una campaña de inscripción electoral debe transformarse en una misión nacional.